El domingo, día del señor, estaba pensando en varias cosas cuando de pasada vi el sistema de carga de un puerto importante, con tantas máquinas, tantos chismes perfectamente coordinados, o casi, pensé en la logística de la carga a nivel mundial, trenes, camiones, aviones, barcos, el control y seguimiento de los mismos y las cargas, lo maravilloso que es el genio humano para montar este tipo de sistemas y cómo a medida que progrese la técnica, más robots irán tomando nuestros entornos para suplir con su mecánica nuestro esfuerzo; y luego pensé en cuántos menos trabajos de segundo orden se iban a perder para siempre (primer orden : alta cualificación, médicos, ingenieros, directivos, profesores, y esas profesiones; segundo orden : técnicos de carga, conductores, trabajadores del metal, y de la industria en general; primer orden : granjeros y cultivadores del tercer mundo).
Después pensé en la situación actual, la crisis esta tan bella que parece que se nos vaya a comer, en Israel y sus ganas de volar Irán, en Siria y lo hermoso que es el sistema de política internacional, donde una vida vale lo que pueda obtener un tercer país al negociar con ella, en las cáusticas y negras perspectivas de futuro, en el presente kafkiano que tenemos rodeándonos, donde como en el proceso, se nos dice que estamos siendo juzgados y que o gastamos y nos sometemos sin mediar palabra ni argumento a los estamentos superiores invisibles o seremos acuchillados, esa ansiedad pulsante que disparan los noticiarios y el sabor ocre de la saliva al ser tragada cuando ves hacia donde hila sus pasos el mundo.
Y en estas que pensé, si hubiera un evento espantoso, generador de pulsos electromagnéticos, ocurrido en la alta atmósfera (puede ser un meteorito) que hiciera que la mayoría de los cableados y circuitería del mundo dejasen de funcionar, fundiera centrales eléctricas y estaciones de telefonía, nos mandaría de vuelta a la edad oscura, con peores perspectivas por como está el mundo, y pensé, fua, eso arreglaría la economía en un plis.
Se borrarían la mayoría de los documentos bancarios, reset casi total, los centros de distribución de mercancías y de recolección automática dejarían de funcionar, por lo que los trabajadores ociosos forzosos, los parados, podrían ser contratados o forzados a trabajar ahí, con lo que estarían ocupados, con el tiempo seguramente cobrarían por ello, luego tenemos la masa de juventud sobre cualificada y de maduros experimentados que podrían ayudar a rediseñar y reparar todo el sistema destrozado, y concluí que habría una reactivación de la economía muy grande, pues al paralizarse el mundo, muchas ciudades dejarían de recibir suministros, habría caos, muertes por inanición, violencia, pero al gobierno le interesaría mantener el control y probablemente ya supiera como hacer las tareas de contención.
Y me maravillé de lo sencillo y simple que puede llegar a ser salir de esta crisis, detonando una serie de artefactos nucleares en las capas altas de la atmósfera, gran parte de la radiación se disiparía hacia el espacio y en cualquier caso, podrían usar bombas estratégicas de pequeño tamaño para fundir los circuitos y las centrales. Y eso ya digo, no sería una mala estrategia para salir de la crisis, si uno lo piensa objetivamente, se reduciría la población, hecho que siempre trae prosperidad económica, habría que reconstruir el mundo, con lo cual habría renacimiento, para los poco y los muy cualificados no faltaría trabajo, posibilidades de expansión de mercados, los gobiernos podrían explotar el miedo para ejercer mayor control sobre el mundo instaurando estados de democracias autoritarias, se podría hacer borrón y cuenta nueva con muchos datos bancarios.
No sé, a modo de guasa, me preocupa un poco esta posibilidad, tiene otros beneficios serios a considerar, pero creo que con esta dosis de conspiranoia ya basta. Que conste que no soy amante de las teorías conspirativas , pero me reitero, como solución objetiva a la situación mundial actual, es de las mejores.